Llegó el momento del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, un acto que implica la presentación de cifras y logros que requieren un análisis crítico. Es responsabilidad del Congreso de la Unión, integrado por la Cámara de Diputados y el Senado, llevar a cabo una revisión minuciosa del documento remitido por la presidenta a través de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, el pasado 1 de septiembre.
Los legisladores tienen el deber de desglosar cada rubro y confrontarlo con la realidad. Para este ejercicio de fiscalización política, conocido como la Glosa, tanto diputados como senadores están en proceso de preparación, ya que poseen la facultad constitucional de convocar a comparecer a los titulares de las secretarías de Estado y del gabinete ampliado para profundizar en los puntos necesarios.
El Senado se alista para iniciar la Glosa, según lo indicado por Higinio Martínez, presidente de la Mesa Directiva. Durante septiembre, se realizará un análisis exhaustivo del Informe presidencial en su totalidad, acompañado de funcionarios cuya lista aún está en elaboración.
A diferencia de administraciones anteriores, la presidenta Sheinbaum no vivirá el «Día del Presidente», donde el mandatario era ovacionado por los asistentes en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Esta tradición se detuvo hace dos décadas, en 2006, para evitar posibles fricciones entre fracciones, un cambio que surgió cuando la oposición comenzó a ganar fuerza.
En la actualidad, se espera que MORENA no repita el antiguo modelo de aplausos sin cuestionamientos. Durante la Glosa del Segundo Informe, el Poder Legislativo debe ofrecer un balance objetivo entre los logros y los pendientes, así como evaluar la calidad de la gestión de la primera presidenta en la historia de México.
Si bien Claudia Sheinbaum está llamada a continuar el proyecto de nación de la Cuarta Transformación, también enfrenta el compromiso de modificar las estructuras internas del movimiento para alinear el discurso con los hechos. En este camino, la mandataria ha realizado 14 cambios estratégicos en su gabinete y ha iniciado investigaciones sobre huachicol fiscal, buscando reconocer las áreas que necesitan ajustes, aun a costa de enfrentar desafíos políticos.